Recordar y dejar ir…

Pensar que tiene dos años que por primera vez tomamos una botella de vino, y es que bien dicen que está mal recordar lo que ya no es, pero ¿que te puedo decir? Yo no olvido, no es porque seas tú, y al mismo tiempo si es porque eres tú. Ese día recuerdo bien que eran las cuatro de la mañana y estábamos en un parque sentados, yo temblaba del frío y me rodeaste con tus brazos, como cuando sostienes ese jarrón de cristal que te pide tu mamá que cargues y tienes miedo que se te resbale y lo rompas; o tal vez como si fueras a sostener una rosa que todavía tiene las espinas.

Recuerdo bien todos los errores que cometías al tratar de darme las citas perfectas y sin embargo, nunca me importo, me gustaba ver tu sonrisa, o incluso esa seriedad que para mi te hacía ver el hombre más guapo.

Recuerdo bien, la manera en que te decía las cosas con la mirada, y con tan poco tiempo de estarnos conociéndonos, podías descifrarlas. Desde la del deseo, el amor, hasta la mirada de necesidad.

Recuerdo bien aquella noche en que me besaste por primera vez, y cuando acabo el beso, solo quería más, quería sentirte, solo creció esa sed de continuar con cada beso, con la curiosidad de todo lo que podías hacerme sentir.

Y recuerdo bien cuando besaste cada parte de mi cuerpo, cuando sentí la necesidad de que hicieras cada parte de mi tuya, recuerdo tu mirada de curiosidad, de pasión, y por un momento pensé que en esa llama que había en tus pupilas había amor.

Y así como recuerdo todo esto, también recuerdo el día que te fuiste sin explicación, recuerdo la manera en que me sentí  miserable, y por primera vez supe cual era la sensación de desvanecerse. Recuerdo todos los mensajes que te mandé y no respondiste, ni siquiera un déjame en paz.

Recuerdo todas las noches que terminaba hasta el cuello de ebria y pensaba que era lo que había hecho para merecer el dolor de extrañarte.

Recuerdo todas las mañanas que despertaba con el corazón roto porque había soñado contigo y se había sentido tan real estar a tu lado, y empezaba el día con un vacio en el pecho y llorando.

Y después de todo esto, al día de hoy que ya no me pesa recordarte, que ya no duelen los recuerdos bonitos, que ya no apareces en mis sueños para atormentarme y dan vergüenza los tristes, solo espero que estés con quien estés, y lo que sea que estés haciendo, tengas la felicidad que te mereces, sigo pensando que te mereces la mayor felicidad, y sigo creyendo que eres un gran hombre, que como todos los seres humanos, cometemos errores, y muchas veces no tenemos la fuerza para afrontarlos.

Te quise, te quiero y te querré sin esperar nada a cambio, que el universo conspire por tu felicidad cariño, y que el destino haga lo suyo.

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